Periodontitis: Tratamiento

El tratamiento periodontal consta de dos fases:

  • Limpieza bucal en profundidad, para eliminar la placa y los depósitos de sarro de los dientes y la línea de la encía.
  • Raspado y alisado radicular, para eliminar las colonias bacterianas de las bolsas periodontales.

Primero se retira la placa bacteriana y el sarro valiéndose de una cureta. La cureta es el instrumental que se utiliza para llevar a cabo el tratamiento. Tiene una cuchilla que permite raspar el sarro adherido a la zona y así eliminarlo para posteriormente pulir y alisar la raíz del diente. Este proceso favorece que se regenere el tejido dañado y que la encía pueda pegarse de nuevo al diente y evitar la pérdida de piezas.

Las curetas se componen de tres partes: el mango, el tallo metálico y el frente de la hoja, que forma un ángulo específico y es la que se inserta en la encía y con la que se procede a la eliminación de los cálculos adheridos a la pared del diente y al posterior alisado de la misma.

Hay dos tipos de curetas: las llamadas Universales o Columbia y las Gracey. Estas últimas se caracterizan  porque cada una de ellas es específica para una zona dental, con una longitud del tallo y una angulación de la punta diferentes.

Por otra parte, las curetas Gracey de tallo más largo y ángulo más amplio son las que se utilizan para los dientes posteriores, pues facilitan mejor el acceso, mientras que las de tallo corto y angulación menor se utilizan para manejarse en los anteriores.

Otra característica importante de las curetas Gracey es el grado de flexibilidad de la hoja, que varía en función de la maniobra a realizar. Las más delgadas y flexibles se utilizan para manipulaciones en bolsas periodontales profundas, mientras que las manchas son las rígidas y extrarrígidas, que permiten extraer el sarro subgingival inflamado.

Cureta Gracey

Se presta especial atención al sarro que haya podido acumularse por debajo de la línea de la encía y a la placa bacteriana acumulada en las bolsas periodontales. En esta maniobra se puede causar algo de sangrado de la encía. Luego se limpian los espacios interdentales valiéndose de hilo dental o cepillos interproximales.

A menudo se utiliza una herramienta con ultrasonidos que vibra y expulsa agua a presión para retirar la mayor parte del sarro y, a continuación se emplean otros elementos manuales para raspar cualquier resto.

La limpieza dental con ultrasonidos pone una tecnología muy novedosa a disposición de odontólogos y pacientes. Se trata de una técnica que tiene muchísimas ventajas, sobre todo si la comparamos con la limpieza manual.

En Proser Clinic destacamos la Unidad de ultrasonidos D5 LED  que incorpora una pieza de mano pequeña, ergonómica y fácil de manejar, fabricada con el interior de aleación de titanio, desmontable y totalmente esterilizable en autoclave. Es compatible con las puntas Satelec.

Unidad de ultrasonidos D5 LED
Pieza de mano ultrasonidos tipo SATELEC
Reposición puntas SATELEC

La siguiente fase consiste en pulir los dientes para que la superficie esté realmente lisa. Aunque el pulido elimina las manchas y deja los dientes lisos y brillantes, no se trata únicamente de un procedimiento estético. También alisa pequeñas imperfecciones y rugosidades del diente para evitar que la placa se adhiera a ellos. Para ello se utilizan aeropulidores, que son aparatos que expulsan agua a presión mezclada con bicarbonato.

Aeropulidor de bicarbonato

Una vez que se ha completado lo que es estrictamente la maniobra de limpieza de dientes y encías, se procede al pulido de los dientes, que se realiza utilizando una pasta fluorada y blanqueadora que se extiende sobre los dientes con el doble objetivo de que la superficie de los dientes quede completamente lisa y dar un tono más blanco a los dientes.

La limpieza finaliza con la aplicación de un gel antiinflamatorio que ayudará a reducir las molestias que pueda haber causado el procedimiento de limpieza dental y, al mismo tiempo, evitar la inflamación de las encías.

El mejor modo de prevenir la periodontitis es seguir un programa de buena higiene bucal, que comience en los primeros años y se practique consistentemente durante toda la vida. Eso significa cepillarse los dientes durante dos minutos al menos dos veces al día (por la mañana y antes de ir a dormir) y usar hilo dental al menos una vez al día. Usar hilo dental antes de cepillarte los dientes te permite eliminar las partículas sueltas de alimentos y las bacterias. Además debes visitar al dentista o higienista dental periódicamente para hacerte una limpieza, por lo general cada 6 a 12 meses. Si tienes factores de riesgo que aumentan tus posibilidades de contraer periodontitis, como sequedad de boca, consumo de determinados medicamentos o tabaquismo, es posible que necesites una limpieza profesional con más frecuencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cinco × tres =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.